Washington, Estados Unidos.- El gobierno norteamericano ha lanzado una nueva estrategia de control de drogas que coloca a México y Colombia en el centro de una ofensiva sin precedentes. La administración encabezada por Donald Trump apuesta por una línea más dura, con exigencias claras y medibles para frenar la producción y tráfico de estupefacientes.
El documento oficial identifica al fentanilo, la metanfetamina y la cocaína como las principales amenazas para la seguridad estadounidense, lo que ha llevado a replantear la cooperación internacional. La estrategia apunta directamente a desarticular toda la cadena global del narcotráfico, desde la producción hasta la distribución, incluyendo el papel de insumos provenientes de Asia.
Washington señala a México como la clave en la fabricación y tránsito de drogas sintéticas, por lo que exigirá acciones concretas como el decomiso de precursores químicos, el desmantelamiento de laboratorios clandestinos y el debilitamiento estructural de los carteles.

La nueva política introduce un elemento clave: la evaluación constante. El mensaje es claro quien no cumpla podría enfrentar consecuencias políticas o económicas.
En el caso de Colombia, históricamente considerada aliada estratégica, la exigencia también aumenta. Aunque se reconoce su papel en la lucha antidrogas, el país sudamericano deberá reducir cultivos de coca, destruir laboratorios y reforzar el intercambio de inteligencia con Estados Unidos.
Este endurecimiento trata de responder a la evolución del narcotráfico que ahora usa nuevas tecnologías, rutas y métodos de producción. Buscando imponer una estrategia más agresiva que trascienda fronteras y obligue a sus socios a elevar su capacidad de respuesta.
Con información de El País.
