Ciudad de México. La destitución de tres altos funcionarios de Petróleos Mexicanos (PEMEX) encendió las alarmas sobre la gravedad del derrame de hidrocarburo que ha afectado extensas zonas del Golfo de México.
La decisión fue tomada tras detectarse irregularidades en la gestión del incidente, considerado uno de los más relevantes en lo que va del año por su impacto ambiental y operativo.
De acuerdo con autoridades, la fuga se originó en un oleoducto de 36 pulgadas en la zona de Cantarell, frente a las costas de Campeche, y no en una plataforma como se manejó inicialmente. El director de Pemex reconoció que áreas operativas negaron el derrame en un inicio, lo que derivó en fallas en la detección y reporte oportuno del siniestro.

El impacto ha sido considerable: más de 900 kilómetros de litoral en estados como Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Campeche resultaron afectados. Aunque autoridades ambientales han descartado, por ahora, una mortandad masiva de especies, sí se reportaron daños a fauna marina, incluyendo tortugas contaminadas por hidrocarburo.
Mientras continúan las labores de limpieza y evaluación, el gobierno federal mantiene abierta la investigación para deslindar responsabilidades administrativas e incluso penales. El caso también ha impulsado la creación de un observatorio ambiental permanente en el Golfo de México, en un intento por evitar que una crisis similar vuelva a repetirse.
Con información de Milenio.
