CDMX.- Un amplio operativo de autoridades capitalinas en el llamado Refugio Franciscano, ubicado en la alcaldía Cuajimalpa, dejó al descubierto una situación crítica de maltrato y abandono animal que afectaba a cientos de perros y gatos. Durante la intervención, personal de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX), en coordinación con instancias de protección animal, localizó a más de 900 animales viviendo en condiciones inadecuadas, de los cuales más de 800 perros presentaban problemas graves de salud.
De acuerdo con los informes oficiales, la mayoría de los animales mostraba signos claros de negligencia prolongada, como desnutrición severa, enfermedades dermatológicas avanzadas, infecciones sin tratar, lesiones abiertas, problemas musculares y neurológicos, así como tumores y padecimientos crónicos que requerían atención veterinaria urgente. En el caso de los gatos, también se detectaron infecciones respiratorias y otros problemas asociados a la falta de higiene y cuidados básicos.
Las autoridades detallaron que el lugar operaba con hacinamiento, deficiencias estructurales, escasa ventilación y condiciones insalubres, lo que agravó el deterioro físico de los animales. Algunos de ellos tuvieron atención hospitalaria de inmediato, mientras que otros murieron debido a la gravedad de su estado antes de poder recibir atención especializada fuera del refugio.
Tras el aseguramiento del inmueble, los animales se trasladaron de manera gradual a distintos albergues y centros veterinarios, donde actualmente reciben tratamiento médico, rehabilitación y seguimiento para estabilizar su salud. Paralelamente, las autoridades iniciaron carpetas de investigación para deslindar responsabilidades y determinar si existen delitos relacionados con el maltrato animal.
El caso generó una fuerte reacción pública y reavivó el debate sobre la falta de supervisión y regulación de refugios y albergues privados en la Ciudad de México. Funcionarios locales señalaron la necesidad de reforzar los mecanismos de vigilancia y establecer controles más estrictos para evitar que espacios destinados al rescate animal operen sin cumplir con los estándares mínimos de bienestar y protección.
Por Mesa de Redacción
