Ciudad de México.- La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ha colocado a México en estado de alerta y abierto un nuevo capítulo en la crisis de seguridad que atraviesa el país.
Considerado uno de los capos más poderosos y discretos de las últimas décadas Oseguera Cervantes transformó el mapa criminal con una estructura expansiva, violenta y de alcance internacional.
Su organización no sólo dominó rutas de narcotráfico, sino que diversificó operaciones hacia la extorsión, el secuestro y otros delitos de alto impacto, consolidando presencia en buena parte del territorio nacional.
Tras el abatimiento en un operativo federal, se registraron bloqueos carreteros, incendios de vehículos y enfrentamientos en múltiples estados, generando pánico entre la población y alertas de seguridad, incluso por parte de las autoridades estadounidenses.
En ciudades como Guadalajara, la violencia interrumpió la rutina dominical, vaciando calles y obligando a cientos de familias a resguardarse ante la incertidumbre alimentada también por rumores en redes sociales.

En el plano político, la presidenta Claudia Sheinbaum ha asumido una postura más frontal frente al crimen organizado, respaldando operativos militares y reforzado la coordinación con fuerzas federales y la cooperación con Estados Unidos.
Analistas señalan que, más allá de la caída de un líder, el desafío radica en desarticular la compleja red criminal que dejó de tras de sí La muerte de “El Mencho” no significa el fin de la violencia, sino el inicio de una nueva disputa por el poder que podría redefinir nuevamente el tablero del crimen organizado.
Con información de El País.
