Washington.- En una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, Florida, Trump confirmó que, tras la detención de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores durante una operación estadounidense, Washington gobernará Venezuela de forma temporal hasta que se pueda instaurar una transición “segura y apropiada”. El mandatario aseguró que la medida busca garantizar “paz, libertad y justicia” para los venezolanos.
Trump también anunció que compañías petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reparar y operar la infraestructura oleosa venezolana, lo que coloca al país caribeño en el centro de un nuevo interés económico de Estados Unidos y modifica radicalmente el control de uno de los mayores recursos energéticos del mundo.
La declaración presidencial incluyó que altos funcionarios como el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Peter Hegset liderarán el proceso de transición, evidenciando un cambio profundo en la política exterior estadounidense hacia América Latina.
La reacción internacional ha sido inmediata y polarizada. Mientras algunos líderes celebran el fin de régimen de Maduro, otros denuncian la intervención como una violación flagrante de la soberanía venezolana y del derecho internacional, planteando inquietudes sobre el impacto a largo plazo en la región y el futuro político de Venezuela.

Este movimiento marca un antes y un después en la historia contemporánea de Venezuela y las relaciones con Estados Unidos, abriendo un capítulo incierto sobre quién gobernará el país y cómo se gestionan sus recursos energéticos en los próximos meses.
Con información de El Financiero.
