Cortina, Italia.- La estampa de una atleta exhausta, con los esquís aún enganchados, cruzando la línea de meta en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, bien podría haber sido la escena más común de una prueba de esquí de fondo. Pero no lo fue. Las lágrimas que rodaron por el rostro de Regina Martínez no hablaban de cansancio, sino de historia: ella se había convertido en la primera mujer mexicana en competir en esquí de fondo en unos Juegos Olímpicos.
La escena parecía deslizarse más allá de la nieve misma. Martínez, quien estudió medicina y convirtió el esquí en una tabla de salvación emocional y física, había afrontado una prueba que exige resistencia, técnica y entrega total. Más allá del resultado (finalizó en el último lugar de la clasificación), su presencia en la pista fue un acto de valentía que resonó tanto con su propio corazón como con los de quienes la apoyaron desde México y desde las gradas italianas.

La historia de Regina no comienza en la nieve. Nació en la Ciudad de México y descubrió este deporte casi por accidente, primero en Minneapolis, Minnesota, en medio de inviernos gélidos y la adversidad que ella misma describió como depresión estacional. “El esquí de fondo me salvó y me devolvió un sueño”, ha dicho con honestidad. Entre turnos interminables en el hospital y entrenamientos nocturnos, su camino estuvo marcado por la disciplina, la soledad y un objetivo que muchos consideraban improbable.
La meta olímpica no fue solo un reto físico, sino simbólico: dejó huellas para futuras generaciones, mostrándoles que la patria puede encontrar su lugar incluso sobre la nieve italiana. Sujetando el orgullo y la emoción, Martínez dijo tras la prueba que espera que su ejemplo sirva a otros, que “luchan por sus sueños” y que crean que “nada es imposible”
Y así, mientras las medallistas de la prueba se abrazaban entre ellas, Martínez recibió también un gesto sincero de compañerismo en la pista: un abrazo que selló su paso histórico por los Juegos, no como una competidora más, sino como una pionera.
Lo que para muchos habría sido un simple cruce de meta, para ella fue una marca permanente en la historia deportiva de México. Porque a veces, la verdadera victoria no está en el podio, sino en abrir el camino para quienes vienen detrás.
Con información de Ovaciones.
