Culiacán, Sinaloa.- El asesinato de Homar Salas, secretario general electo del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán (STASAC), volvió a colocar a Sinaloa en el centro de la violencia política en México.
El líder sindical fue ejecutado la mañana del 30 de abril de 2026, en un ataque armado frente a su domicilio, donde también murió su escolta. De acuerdo con los primeros reportes, hombres armados dispararon directamente contra Salas cuando se encontraba en su vivienda, en el sector norte de la ciudad.
El ataque fue directo y sin oportunidad de defensa, lo que refuerza la hipótesis de una ejecución planeada, ocurre a una semana de que Salas ganara la dirigencia sindical en un proceso marcado por amenazas y presiones que obligaron a otros aspirantes a retirarse.

El dirigente ya había sido víctima de un atentado previo en febrero. La muerte del líder sindical se produce un día antes del Día del Trabajo, fecha en la que había convocado a una movilización.
El alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, condenó el ataque y expresó solidaridad con la familia del dirigente. Este hecho añade tensión, después de que autoridades de Estados Unidos han señalado a altos funcionarios del estado, incluido el propio alcalde y gobernador Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el crimen organizado.
La ejecución de Homar Salas no solo deja un vacío en la representación de los trabajadores municipales, sino que profundiza la incertidumbre en una entidad donde la violencia parece avanzar más rápido que las respuestas institucionales.
Con información de El País.
