Cancún, Quintana Roo.- Un informe médico elaborado por la veterinaria y especialista en bienestar animal Heather Rally documentó graves problemas de salud y condiciones de catutiverio en los nueve delfines que permanecen en Dolphin Discovery Ventura Park, en Cancún.
El informe reveló que nueve delfines presentan enfermedades crónicas, como ceguera, cáncer, úlceras gástricas, anemia, desnutrición, enfermedades respiratorias y gastrointestinales, además de problemas dentales asociados al estrés.
Siendo Mincho, Soleil y Oceanía los más delicados, el informe también señala que presentan múltiples órganos comprometidos y condiciones que no están controladas, por lo que no se recomienda trasladarlos en su estado actual.
MIncho, de aproximadamente de 36 años, padece cáncer y ceguera, además de anemia, hepatitis y problemas respiratorios, su caso fue uno de los antecedentes que impulsaron la llamada Ley Mincho, que restringe el uso y reproducción de delfines para espectáculos.

Mientras que Solei presenta úlceras gástricas, hemorragia gastrointestinal, anorexia, anemia y desnutrición y lesiones en al lauga, permanece inmóvil durante largos periodos en el fondo de la piscina.
También se documentaron señales de estrés y deterioro conductual, como letargo, falta de apetito, mordeduras al concreto y movimientos repetitivos, comportamientos que pueden estar relacionados con frustración y las condiciones en cautiverio.
Los delfines permanecen hasta 17 horas sin personal, los trabajadores están entre las 15:00 y las 08:00, situación que se considera incompatible con un manejo nocturno adecuado. Además las instalaciones con falta de sombra, exposición prolongada a los rayos UV, circulación irregular del agua y variaciones de la temperatura y salinidad.
El cloro utilizado en las piscinas representa otro riesgo, ya que irrita las mucosas y vías respiratorias, así como problemas oculares y dificultades para cicatrizar heridas.
Se plantea la posibilidad de rehabilitación y traslado, pero seis delfines, Diego, Apolo, Squalo, Flex, Solomon y Satu, necesitan primero estabilizar su estado clínico. La Profeca reconoce que cualquier traslado implica riesgos, debido a la edad y las condiciones de salud de los delfines, quienes serán la última generación en vivir en cautiverio.
El principal desafío es determinar cómo garantizar su bienestar, sin poner en riesgo su vida durante la rehabilitación o traslado.
Con información de Milenio.
